La gran ingesta de productos cárnicos, que no para de crecer, genera graves impactos ambientales
Comer carne deja huella. Concretamente, en forma de impactos ambientales. El informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta semana, en el que vinculaba consumo excesivo de carne con un mayor riesgo de contraer cáncer, además de alterar a la industria cárnica ha puesto el foco sobre un problema solapado. “El consumo excesivo de carne no solo afecta a la salud de las personas sino que también perjudica al medio ambiente”, resume el catedrático de Nutrición de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Lluís Serra-Najem.
